jueves, 15 de enero de 2009

Me morí en rojo


y atrapé mi muerte en tus brazos
en el palpitar calmo de mi corazón
y rojo era el aire, rojo era el cielo,
rojo era el amor y el beso
rojo fue el sueño

3 comentarios:

carlosasecas dijo...

Los sueños, como los arquetipos de todas las culturas originarias, son recurrentes... ¿otro sueño del aposento rojo?
Un abrazo con harta admiración. Saludos.

PaoZen dijo...

Gracias Carlos a secas!
Los sueños y ciertas emociones se repiten y se asoman a veces con gran claridad y a veces no tanto...
Abrazos

Pampa dijo...

Que tiernas palabras y cuanta dulzura!! un abrazo!!